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La tónica es básicamente un refresco carbonatado al que se le añade una insignificante cantidad de un aromatizante denominado quinina, inicialmente la fórmula de la tónica incorporaba grandes dosis de quinina, y el sabor que ofrecían estas bebidas era excesivamente amargo. Poco a poco la formulación de la tónica ha ido cambiando y hoy en día encontramos diversas formulaciones que proporcionan distintos sabores, cada empresa hace su tipo de tónica y cada una satisface el gusto de cada paladar. El nombre de la tónica 1724 hace referencia a los 1724 metros de altura sobre el nivel del mar, en el mítico Camino del Inca, donde la quinina es seleccionada manualmente, allí donde realmente nació, en el Camino del Inca que prácticamente une Argentina con México. El agua utilizada es agua mineral procedente de un manantial de la Patagonia, el elemento clave en la elaboración de la los refrescos es su materia prima principal: el agua. Elaborada con una mezcla de cítricos de los que predominan la mandarina. No contiene: edulcorantes artificiales, colorantes, ni aromatizantes. De ésta forma se ha creado una auténtica receta buscando un ritual de sabor diferente y más autóctono de aquellas tierras donde todo comenzó. La botella tiene una inspiración 100% artesanal y ha sido rescatada del pasado para representar esa cuidada labor de “recogido a mano” tal y como se hace con la quinina natural utilizada para su elaboración. La Tónica 1724 es una visión evolucionara del mundo de la tónica con un esencia absolutamente original. La tónica 1724 en nariz aporta notas cítricas similares a la mandarina y el yuzu. En boca, es cuando esta tónica despliega sus armas: grado de burbuja medio, gran equilibro entre una amargor muy controlada y natural y una dulzor que llena sin empalagar. La nota cítrica y su acidez hacen que sea una tonica muy refrescante. El final es agradable y recuerda a cítricos y leves toques de cereza madura ácida.
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