Una vez elegido el vino solo hay que disfrutarlo. Un vino de crianza no termina siendo un reserva. El vino blanco no produce dolor de cabeza.La denominación de origen no asegura la calidad.
El mito de que las variedades de vino blanco pueden causar dolores de cabeza procede de cuando, para preservarlos de la oxidación, se añadían muchos sulfitos a los caldos. "Hoy en día, la enología ha progresado y se añade una dosis correcta que elimina la posibilidad de que pueda causarnos dolor de cabeza".
Respecto a las diferencias entre un crianza y un reserva un crianza nunca tendrá el potencial de guarda ni la evolución de un reserva. Para que un vino sea considerado como crianza debe encontrarse en su tercer año de vida y haber permanecido como mínimo un año en barrica de roble.
La calidad no depende sólo del precio, la edad o de la denominación de origen. El reserva debe haber conseguido un envejecimiento mínimo − entre barrica de roble y botella − de tres años, de los cuales uno de ellos ha debido permanecer en barrica.
Algunas ideas erróneas también han influido en la elección de los vinos. La calidad no depende sólo del precio, la edad o de la denominación de origen. “No por ser Rioja, un tinto será mejor que otro. En La Rioja podemos encontrar vinos excelentes, pero también vinos muy malos”, explica la responsable de producto de Lavinia.
Gracias a la profesionalización del sector y el creciente interés del consumidor, se está consiguiendo que éstas creencias erróneas sobre el vino vayan desapareciendo.