• dic 31 2008

    Las nuevas tendencias y la constante preocupación por la calidad y nobleza de sus productos hacen que los bodegueros de la mano equipos de especialistas estén en una constante investigación y desarrollo. 

    Como si de un artistas se tratara, los enólogos se emplean a fondo para lograr la mejor combinación entre la rica variedad de terruños y los diferentes tipos de madera que existen en el mercado, y otros muchos. Por ello, se incorporan el roble Húngaro, el americano el francés, etc. Sin duda, aportan notas diferenciadoras al proceso de crianza, en su búsqueda por el uso de la madera más respetuosa con las características de su vino. Incluso de bosques de identicos origenes se pueden extraer conclusiones impresionantes, lo que les lleva a  seleccionar y distinguir, incluso, en el caso de las maderas de origen francés desde que están en su estado primario.

    En un reciente evento, los mejores sumilleres del País Vasco, de Zortziko, Goizeko Kabi, Guggenheim, Mugaritz o Tubal entre otros, comprobaron, no sin asombro, cuan diferente es, sobre todo en nariz, un vino criado en barrica de roble del bosque de Compiègne, más presente en el vino, un poco más especiado, con ligeras notas de vainilla y torrefacto, al de otro que duerme en madera de Fontainebleau, a pocos kilómetros del anterior, y que sin embargo respeta mucho más los aromas primarios y secundarios del mismo terruño. De esta forma, comprendieron la razón por la que las bodegas se trasladan a bosques de todo el mundo para traer las mejores maderas de roble, con las que se experimenta para conseguir los caldos más exquisitos.

    Posted by Cesar @ 13:18

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