Existen pruebas arqueológicas que datan los orígenes del vino al menos en el Paleolítico, en lo que hoy sería Armenia e Irán; además existen todavía algunas vasijas que contienen el extracto concentrado de la Vitis vinífera sylvestris. De allí viajó hacia occidente, Grecia, Roma, Egipto…
Durante este periplo aumentó la creencia de que este producto de la vid (familia vitaceae, género vitis) contenía propiedades afrodisíacas; hoy numerosas propiedades se asocian al producto preferido del dios Baco.
Recientemente investigadores de la Universidad de Oregón (EE.UU) han demostrado que el diseño de las botellas influye en el atractivo que vemos a determinados vinos. Así pues, si usted quiere promocionar un vino como «excitante», su botella debe estar repleta de colorido, con imágenes muy contrastadas. Si por el contrario desea transmitir al consumidor «sinceridad» coloque en la etiqueta diseños naturales; y para ofrecer una sensación de «carácter» coloque grandes etiquetas con tipos de letra en negrita y elija un vidrio más macizo. Leer más…