• nov 08 2009

    Decididamente hay cosas que no cambian ni con las crisis. Tanto es así, que en tiempos de crisis hay ciertos valores que se revalorizan. Como es natural, en nuestro blog no hablaremos de el indice Nikkei de Japón, el Nasdaq de Sillicon Valley o nuestro tan querido y preciado Ibex. Hablaremos del índice Liv-ex 100 (London International Vintage Exchange) o del Liv-Champagne ex 25, con sede en Londres.

    Supongamos que tenemos un vino muy caro, cuyo precio sería el que nos marque una casa de subasta de vinos: ¿Qué es mejor?, ¿Beberlo?, ¿Seguir con la especulación y sin descorcharlo proponerlo para la próxima subasta de vinos?.

    No sólo el oro en liogotes es un valor seguro y refugio en tiempos de crisis. Por ello es bueno diversificar los riesgos y ¿por qué no en bebidas?. La cotización de las botellas de champán de alta gama, como sus burbujas, no para de ascender sin quebrantos.

    El índice Liv-Champagne ex 25, con sede en la City de Londres, índice que sigue el precio de los 25 champagnes más codiciados del mundo, aumentó en un 27% en los 12 meses. En el mismo periodo, el índice que mide el valor de los vinos tuvo una subida del 8% en el Liv-ex 100 (principalmente de Burdeos), en comparación con la caída de 14,8% en el FTSE 100 durante ese período.

    Hace un año, una caja de Krug 1996 se valoraba en algo menos de 3.000 dólares en el mercado de subastas, pero ahora alcanza un valor de 4.713.40 dólares. Louis Roederer Cristal 1989 alcanza hoy un valor de un 39,1% más que hace un año, pagándose 6.417.90 dólares la caja.

    Pero, cuál es la razón del aumento de valor de los champanes. Evidentemente es una cuestión de oferta y de demanda, pero además tiene una explicación basada en el comportamiento de los compradores:

    El champagne, cava o espumoso, cuando sale al mercado, está listo para ser consumido, frente a los vinos, tipo Burdeos, que deben de reposar unos cuantos años, incluso 20, antes de ser degustado. Por ello las viejas milésimas o cosechas escasean en las bodegas particulares o en las vinotecas.

    “Champagne es lo que se bebe en los casinos del mundo, de los yates de los oligarcas de Rusia y por las esposas de los jugadores de fútbol, así que hay un elemento de Flash sobre el dinero”, eso convierte al champán en la bebida de mayor glamour del mundo.

    Impulsado por esta demanda, el precio de los Champagnes como Krug, Dom Pérignon y Louis Roederer Cristal se han disparado en el último año, superando a los grandes vinos de Burdeos como una inversión, al menos por el momento.

    Sin embargo, el mercado del champán no es suficiente para atraer a los fondos de vino y provocar que se desvíen de su inversión tradicional de color rojo Burdeos, los grandes Châteaux bordeleses siguen siendo buen refugio: Petrus, Châteaux Margaux…

    Tampoco podemos olvidarnos del efecto “gurú”, ya  que hay que tener presente en las posibles oscilaciones en el precio, el efecto de las guías del vino tipo la de Robert Parker que hace aumentar exorbitantemente el precio de un botella de vino al obtener los codiciados 100 puntos Parker, como Numanthia del grupo Louis Vuitton Moet & Chandon Hennessy o L ´Ermita… Sin olvidar la influencia de la bondad de las uvas y de la vendimia.

    El precio tiene componentes de glamour, esclusividad escasez y oferta. La cotización del vino de Burdeos es impulsada sólo en parte por la escasez de la oferta. Château Lafite Rothschild, por ejemplo, produce alrededor de 17.000 cajas al año, que aunque es caro, cuesta mucho menos que los vinos de Château Petrus, que no produce más de 2.500 casos cada año. Cuestión de escasez y exclusividad.

    Como diría un buen amigo eso de ir a las subastas es fantástico pero lo verdaderamente extraordinario es compar y beberlo!!

    Posted by Fabian @ 16:21

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