• dic 20 2009

    Es realmente triste dejar una botella abierta a la espera de otra buena ocasión para acabar como todas las botellas de vino deberían acabar: en la mesa. Seguro que en alguna ocasión ha descartado la idea de abrir una botella de vino porque… “tan sólo para una o dos copas no merece la pena”. Pensamos esto ya que la experiencia nos ha hecho comprobar lo enormemente perecederos que resultan algunos caldos, una vez abierto su envase.

    La vida de una botella de vino abierta  es muy corta, casi inmediata. La reacción del líquido con el oxígeno puede ser muy placentera en un corto periodo de tiempo ( a la hora de oxigenar nuestro vino), pero a la larga acaba mermando las cualidades organolépticas del vino.

    El tiempo que el vino aguanta una vez abierto varía en función de diferentes factores. El vino con crianza en madera, va a aguantar durante más tiempo y en mejores condiciones que el vino joven, por esa mayor capacidad estructural que se le presupone, por idéntico motivo el vino tinto, una vez descorchado, aguantará mejor el paso de las horas que el rosado y el blanco.

    Como regla general, los vinos tintos, blancos y rosados viven menos tiempo que los de Jerez, una vez abiertos. De entre estos últimos son los finos y manzanillas los que menos ‘aguantan’ (se deberán mantener refrigerados), mientras que los olorosos y los dulces durarán más tiempo (pueden llegar a manterse en condiciones óptimas semanas, incluso meses).

    En cuanto a los espumosos, son los más perecederos. Olvide la historia de introducir una cucharilla en la boca de la botella, ya que no sirve para nada. Lo más importante es volver a taparla lo antes posible. Esto no siempre es fácil en el caso de los espumosos; un truco ‘casero’ consiste en afinar el corcho original e introducirlo de nuevo (así podremos disfrutar de los cavas y champanes de un día para otro sin muchos problemas).

    Sin embargo, existen algunos trucos que ayudan a que esos vinos se mantengan en buenas condiciones por más tiempo (más allá de los dos o tres días que prácticamente cualquier caldo se conserva sin necesidad de hacer nada). Trucos, que pasan casi siempre por eliminar el oxígeno (gran enemigo del vino) que ha entrado en la botella cuando la hemos abierto. Y para ello existen dos posibilidades: o bien hacer vacío en el hueco que queda libre, uno de los más populares, por precio y resultados es el vacuvin. o bien sustituir éste por gas inerte mediante dispensadores de gas que ocupan el espacio libre de la botella evitando el contacto del oxígeno con el vino.

    Posted by Cesar @ 14:41

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