• ene 16 2010

    En 1638, la esposa del virrey don Luis Fernández de Cabrera Bobadilla y Mendoza, cuarto conde de Chinchón, estaba postrada con fiebre en su cama, en Lima (Perú). Su médico de cabecera le dio para sus males, por recomendación de curanderos nativos, un extracto de la corteza de un árbol para sus calenturas. El extracto de corteza se obtenía de ciertos árboles que crecían exclusivamente en las faldas de los Andes. En honor de los Condes de Chinchón a este árbol se llamaría Cinchona officinalis.

    Su uso se extendío por toda Europa, siendo la corteza de este árbol el único tratamiento disponible para el paludismo o malaria durante varios siglos. La necesidad de esta droga milagrosa era tanta que rápidamente se montó un gran negocio en torno a su explotación. El aprecio por esta sustancia fue tal que llegó a valer más que su peso en oro. En esa época el paludismo ya era un problema serio en los lugares del mundo donde se podía reproducir el mosquito que lo transmite, incluyendo Europa.

    Posteriormente, se descubriría que el principio activo de la cinchona era un químico llamado quinina. Ejerciéndo los jesuitas un virtual monopolio en su comercio y tenían prohibida la exportación de las semillas de esta planta.

    Los británicos se dieron cuenta de que estaban gastando cada vez más dinero para comprarles a los curas el extracto de corteza, para proteger y salvar a sus sujetos en las colonias en la India. Fue entonces cuando se pusieron en la tarea de romperle el monopolio a la comundad religiosa.

    En 1862 lograron sacar a escondidas matas de Quino o Chinchona para trasplantar al subcontinente Índico y rápidamente empezaron a producir su propia quinina. En la India los soldados británicos se veían forzados a tomar una dosis diaria de la amarga quinina disuelta en agua, como un preventivo de la malaria.

    Para ayudar a hacer esta experiencia más tolerable, los oficiales británicos comenzaron a tomársela con su bebida destilada mas apetecida, la ginebra. De ahí nació uno de los cocteles más famosos de la historia, la ginebra con agua tónica o Gin tonic.

    El agua tónica que se consume hoy en día ha evolucionado, se ha carbonatado y la cantidad de quinina que se le agrega es mínima, es sólo un saborizante. Actualmente el agua tónica no tiene cantidades suficientes de quinina para ejercer propiedades medicinales.

    Pero no importa, es una maravillosa excusa para tomarse una dosis de Gin tonic al atardecer…. cuando salen los mosquitos.

    Posted by Cesar @ 17:56

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