• ene 20 2010

    Tras la expresión popular de “que no te lo den con queso”, parece arriesgado escribir un post para tratar el maridaje entre el vino y el queso. La célebre frase viene de una trampa de los bodegueros a los catadores de vino, pues antes, cuando un vino no era de buena calidad, se tenía como costumbre ofrecer un poco de queso para “acompañar” aunque la verdadera razón era enmascarar la pobre calidad de los caldos.

    Por ello cuando el vino era malo se decía te la han dado con queso. Pues bien, hoy os la quiero dar con queso…

    La realidad es que consumir queso antes de catar un vino disminuye la capacidad de percibir el sabor del vino. Un grupo de expertos americanos nos explican que las proteínas del queso limitan el poder de degustar otros sabores. Pero como mi interés no es catar vinos sino el de explicar los mejores vinos para maridarlos con sus respectivos quesos.

    Es casi un acto instintivo: servir un vino tinto acompañando a un queso curado o semi curado. La costumbre nos indica que este tipo de queso casa con los vinos tintos a la perfección, pero bastantes chefs dudan de que ambos productos se hagan buena compañía en el paladar. La explicación reside en que los tintos, ricos en taninos, pierden sabor cuando acompañan a quesos con contenido graso.

    Los profesionales de la cocina recomiendan servir vinos rosados, blancos o jóvenes frutales para acompañar a un queso. Lo que no debe faltar es el pan -mejor tostado-ya que actúa como catalizador enter el vino y el queso, proporcionando todo el sabor.

    Otras escuelas culinarias recomiendan atender a la cantidad de grasa que posee un queso para adecuar el mejor vino para la ocasión. En lo que parece haber un acuerdo unánime es en que los quesos y los vinos de la misma zona suelen casar a la perfección.

    Maridajes para los diferentes tipos de queso

    • Brie: tintos Afrutados, como el mencía joven
    • Cabrales, Roquefort, Azules,…: vinos semidulces o dulces (oportos, sauternes, jerez, malagas, tostado del Ribeiro,…)
    • Camembert: Tintos jóvenes
    • Tetilla y Arzúa-Ulloa: Blancos jóvenes y secos (casi cualquier vino gallego blanco)
    • Gorgonzola: Dolcettos y Neviolos
    • Gruyere: vinos blancos afrutados
    • Holandeses, cheddar, cheshire: tintos afrutados (también oporto y dulces)
    • Ibores (pimentonado): Rosados con cuerpo
    • Idiazábal: Vinos blancos secos y ácidos (también van muy bien los gallegos)
    • Munster: gewurztraminer (vino blanco alemán)
    • Parmesano: Lambrusco, rosados o claretes con aguja.
    • Manchego curado: Tintos jóvenes y frescos
    • Roncal: Rosados con cuerpo, también vinos de Valdeorras y del Bierzo.
    • Rondeño: Blancos con cuerpo, crianza en lías o fermentados en madera

    Posted by Etienne @ 9:19

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