• ene 22 2010

    En Japón, donde la tradición de los balnearios es milenaria, existe un lugar en el que los nipones pueden sumergirse de manera literal en algunas de las sustancias más insospechadas: el vino, el chocolate, el café y hasta el sake. Este es tratamiento relajante y se ha ido consolidando como un secreto de belleza.

    A poco más de dos horas del frenesí de Tokio, en la región montañosa de Hakone, en la provincia de Kanagawa (centro de Japón), hay un spa llamado Yunessun en el que el agua, lejos de ser el ingrediente principal del baño, no es más que un mero acompañamiento.

    Cleopatra se bañaba en leche de burra por sus propiedades estéticas y nutricionales, pero ahora este tipo de terapias para el cuidado del cuerpo ya no están sólo al alcance de la realeza. Acudir a un centro de estética como el Yunessun de Hakone, en el que el cliente puede ponerse en remojo en sustancias como el vino tinto o el sake, no se trata de un ‘lujo asiático’.

    Por el módico precio de 4.000 yenes (25,3 euros) uno puede sumergirse hasta quedar arrugado en las decenas de piscinas de este balneario, que van desde el concepto más tradicional del onsen japonés, al más revolucionario baño de chocoterapia, último grito en el cuidado de la piel.

    Una tradición

    Se trata de la perfecta fusión de la cultura milenaria del relajante onsen, donde es obligatorio bañarse al desnudo y los baños están separados por sexo, y la del centro de spa al más puro estilo de parque acuático, donde no se puede acceder sin traje de baño.

    Además de las bañeras comunales de chocolate, el centro cuenta con piscinas de café, de vino tinto, de té verde y hasta de sake, la popular bebida alcohólica nipona que se prepara a partir del arroz y que en Japón se conoce como nihonshu.

    El concepto es muy simple: se trata de bañeras o piscinas que contienen una mezcla de agua con la sustancia en cuestión, que se rellena varias veces al día.

    Así no es difícil ver cómo a lo largo del día los empleados del balneario se acercan al agua con cubos humeantes de café o té verde, o incluso con botellas de vino y de sake, para que no se agoten los efectos beneficiosos de esas sustancias sobre la piel.

    El ‘alimento de los dioses ‘

    Lo llaman el ‘alimento de los dioses’, pero además dicen que crea sensación de felicidad al que lo consume e, inclusive, algunos lo califican como el sustituto del sexo. Lo cierto es que el chocolate es una de las sustancias más seductoras del mundo y que se ha ido consolidando como uno de los secretos de belleza más innovadores.

    Tres veces al día el ‘maestro chocolatero’ del spa, ataviado con un delantal de cocina, rocía a los ocupantes de las bañeras con chocolate líquido y son ellos los que eligen si se lo extienden por la piel o si lo utilizan para pringar al de al lado.

    El cacao, que contiene más de 800 moléculas con propiedades hidratantes, tonificantes y regeneradoras, tiene efectos antioxidantes y hasta mejora la circulación sanguínea, según los responsables del balneario.

    La llamada chocolaterapia, basada en masajes y baños de cacao en partes concretas del cuerpo, ya se ha comenzado a practicar en todo el mundo, pero puede decirse que el concepto de bañera comunal de cacao es una idea innovadora made in Japan.

    De este modo, se pueden hacer dulces amistades al tiempo que se hidrata la piel y se nutren los sentidos, incluido el del gusto porque el chocolate, al ser puramente natural, puede también comerse.

    El balneario en su conjunto es todo un ritual de culto al cuerpo. Sin embargo, en lugar del concepto de cuidados estéticos elitistas e individualizados, este centro de baño permite cuidar la piel al tiempo que cultivar amistades.

    Posted by Cesar @ 17:15

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