• mar 11 2010

    Nuevas tendencias, nuevas modas, nueva concepción de producto. El mundo del vino no esta excento de los cambios. Por esto hoy toca hablar de vinos Orgánicos y por extensión de cultivos biodinámicos.

    Lo primero que pienso es que a los expertos perece ser que se les ha acabado el vocabulario. Entrando en el tema, este tipo de cultivo dista mucho de ser una moda, y sí una tendencia mundial en materia de alimentos en general.

    Así, casi un centenar de bodegas de los Estados Unidos (por ejemplo: Robert Mondavi, Fetzer Vineyards, Frog’s Leap Winery, Robert Sinskey Vineyards) o de la Bourgogne francesa -como Domaine de la Romanée-Conti, Domaine des Comtes Lafon o Domaine Trapet- se han preocupado por certificar algunos de sus viñedos como “orgánicos”. La preocupación llega más lejos, y quieren pasar por lo que técnicamente se conocen como earth-friendly .

    Entendidos Bezinger (Sonoma, USA) o los franceses Leflaive, Romanée-Conti y Trapet, sostienen que los microorganismos son los dueños del suelo, y son ellos los que le transmiten los nutrientes, así como el carácter y la personalidad a los vinos de una forma que ellos lo puedan absorber. Benziger piensa que todo esto confluye a lo que finalmente compondrá y nos transmitirá lo que denominamos el Terroir del vino. Incluso, van más lejos y además introducen el concepto de cultivos biodinámicos, que viene a ser como que los winemakers consideran a su viñedo como un completo sistema viviente.

    Esto de la biodinámica se lo atribuyen a científico y filósofo austríaco, Rudolf Steiner, que en 1920 desarrolló su teoría a partir de considerar que la agricultura debe seguir el ritmo de la naturaleza donde, por ejemplo, lo que más cuenta es un calendario que siga las fases de la luna. Esto lleva a que los fans de esta modalidad de cultivo aseguren que en test a ciegas, estos vinos surgidos de esta técnica, a la que se habrá añadido el no usar fertilizantes ni pesticidas, producen finalmente vinos que lucen más puros, claros, más matizados y complejos.

    Esto también tiene que ver con el concepto del terroir que tienen los viñateros franceses. Que justamente es eso: un ecosistema. Para muestra un botón: un californiano riquísimo, y no muy informado, se le ocurrió comprarse una hectárea en la Champagne, sacar 50 centímetros de tierra de su superficie y llevárselos a California para plantar su viñedo… Con eso solo, el viñedo que obtuvo fue… ¡un desastre!.

    Volviendo a los vinos orgánicos, lo que hacen los orgánicos es mezclar sus viñas con distintos cultivos que tienden a atraer buenos insectos y a repeler los malos. Suelen llegar a poner casitas para que las habiten los pájaros que se alimentan de los malos insectos. Una forma orgánica de combatir plagas.

    Pero tanbién tiene una consecuencias, su implementación conlleva necesariamente mayores costos que se terminan traduciendo en el precio, siendo que hoy todavía el público no está adecuadamente ilustrado sobre los beneficios de consumir este tipo de productos.

    En síntesis, la tendencia mundial es hacia alimentos más y más sanos. ¡Viva el vino orgánico!

    Posted by Glen Scott @ 16:39

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