• mar 29 2010

    Fue el artista londinense Richard Hamilton, afincado en Cadaqués (Girona) y cliente habitual de el Bulli, el responsable de que, desde 2007, en el mejor restaurante del mundo se preparen los gin & tonics con Fever-Tree. Se trata de una tónica británica posicionada en el segmento premium del sector que, gracias al efecto Bulli y al boca-oreja, se ha convertido en una de las marcas con mayor crecimiento en España, con un alza de las ventas del 70% en 2009.

    De hecho, España absorbe ya la mitad de las exportaciones mundiales de Fever-Tree -presente en veinte países-, por lo que se ha convertido en el segundo mayor consumidor, por detrás de Reino Unido y por delante de Estados Unidos. “Este año, esperamos poder duplicar las ventas de la marca”, asegura Marc Calabuig, director de International Cooking Concepts (ICC), la empresa española que tiene la exclusiva para importar la bebida.

    ‘Mixers’

    Calabuig recuerda que España tiene el índice de gin & tonics per cápita más alto del mundo, hecho que puede contribuir a explicar la buena acogida del producto en el mercado. “Fever-Tree es el único refresco que no ha sido concebido para beberse solo, sino para mezclarse con una bebida alcohólica”, explica Calabuig. Según el empresario, la formulación de la tónica, elaborada con quinina natural del Congo y Ruanda, “potencia las virtudes de las ginebras”, en lugar de esconder o distorsionar su gusto.

    Fue precisamente este objetivo el que llevó a Charles Rolls (ex propietario de la destilería Plymouth Gin) a aliarse en 2005 con Tim Warrilow para lanzar al mercado una tónica que no estropease las ginebras. Fever-Tree recibió pronto el apoyo de la firma de capital riesgo Living Capital Group, que entró en el accionariado de la compañía.

    A pesar del fuerte crecimiento, las ventas de Fever-Tree en España son una anécdota, ante la aplastante cuota de mercado de Schweppes, que en los últimos años ha librado una dura batalla con Nordic Mist (de Coca-Cola) para defender su terreno. Sin embargo, Calabuig asegura que en Schweppes existe cierto “nerviosismo” por la llegada de Fever Tree y considera que la multinacional “ya ha tomado ciertas decisiones pensando en nuestro producto”.

    El objetivo de Fever-Tree es lograr la máxima aceptación en las coctelerías y bares de copas de alto nivel, donde se consumen los gin & tonics de calidad. “Queremos que los locales que hoy trabajan con una única tónica den la oportunidad de elegir a los clientes”, apunta. Al bar, una Fever-Tree le cuesta 0,90 céntimos de euro, frente a los 0,50 céntimos de Schweppes, un 80 por ciento más.

    Vía Expansión

    Posted by Cesar @ 16:00

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