• mar 29 2010

    Con este artículo mi intención es iniciar una serie de artículos dedicados a las zonas vitivinicultoras más famosas del globo.  Mucho hemos hablado de los famosos vinos californianos, pero siempre pasamos por alto los famosos vinos de Oregón. El estado de Oregón en los Estados Unidos tiene una merecida reputación internacional por su producción de vino. Oregón tiene diferentes regiones para el cultivo dentro de los límites del estado, las cuales tienen unas excelentes condiciones climatológicas para  el cultivo de las uvas, tanto el Cabernet Sauvignon, Pinot Gris pero la reina es la Pinot Noir, además dos regiones traspasan los límites de Oregón, en los los estados de Washington y Idaho. La elaboración del vino se remonta a los primeros tiempos en la década de 1840, comenzando su explotación comercial a partir de la década de 1960.

    Las áreas Vitivinícolas Americanas que están completamente dentro del estado incluye al Willamette Valley, el Sur de Oregón, al Umpqua Valley y Rogue Valley. Partes de las Avas de Columbia Gorge, Walla Walla Valley y Snake River Valley se encuentran dentro de la región de Oregón. Las variedades de Pinot Noir y Pinot Gris son las uvas más cultivadas, con alrededor de 18,000 toneladas.

    A pesar de una situación geográfica septentrional (de 42 a 55 grados de latitud), en general la zona goza de un clima más bien templado y relativamente lluvioso en las partes más occidentales. De hecho, se pueden contemplar dos zonas de cultivo paralelas al Pacífico y bien diferenciadas. La amplia planicie entre la cordillera y la costa se caracteriza por un clima suave con nieblas, nubes y lluvia; mientras la llanura y colinas al este de la cordillera poseen un clima seco, con veranos muy calurosos e inviernos bastante duros.

    Por las frescas condiciones climáticas de la zona, se eligió plantarla uva borgoñesa Pinot Noir. Y curiosamente el área elegida fue el valle de Willamette, donde nunca se pensó que la vitivinicultura tuviera futuro. Frente a los resultados obtenidos se desató una verdadera desbandada de empresarios y enólogos californianos para darle raíces al sector. Esto sirvió de estímulo para que nuevas firmas, incluso provenientes de Europa, se establecieran en el estado. Entre los recién llegados se incluyeron franceses provenientes de la región de la Borgoña.

    En gran parte, esta migración se produjo como resultado de los viajes hechos por los gobernantes de Oregón a Francia. El territorio escogido por los emprendedores europeos fue Dundee, un área conocida como Red Hills. El descubrimiento fue revelador. Los mismos franceses dicen que, aparte de la Borgoña, Oregón es el otro punto en el planeta donde el Pinot Noir puede expresar su excelencia. La mayor similitud se encuentra en el clima, porque, en materia de suelos, hay una diferencia abismal: los de Borgoña son limosos y calcáreos, mientras que los de Oregón son de origen volcánico, dándole a la tierra una tonalidad rojiza muy particular. La sequedad en el ambiente, por otro lado, evita la formación de hongos en la planta y esto garantiza una sanidad permanente de hojas y frutos, así como elimina la posibilidad de tratamientos químicos.

    La combinación de clima y suelo da como resultado unos vinos elegantes y suaves, pero complejos. Más que cualquier otro de su clase, hay que salir a buscarlos para sorprenderse y no esperarlos a que ataquen, porque nunca lo van a hacer. En Oregón y Washington impera, por encima de cualquier otra cosa, el poder de la delicadeza.

    El predominio de Pinot y variedades similares que aman clima de Oregón como la Chardonnay,  la Pinot Gris, y la Pinot Blanc es mucho más reciente, remontándose sólo a principios de los años 1970.

    Los famosos vinos monovarietales de Pinot Noir de Oregón,  en un rápido y genérico análisis sensorial, la brillantez de la fruta y la riqueza de matices terrosos. Normalmente son vinos bastante estructurados, con finos taninos lo que se nos presenta como vinos estructurados con cierta ostentosidad.  Abundan los colores granates brillante, con una nariz que sugiere frutos rojos como la baya, la frambuesa, la fresa, sin dejarnos de las particulares notas de cerezas que ofrecen estos vinos generalmente,

    Son vinos equilibrados y con una acidez fina, que precisamente estructura a los vinos. La presencia mineral es muy intensa, lo que les da unos ataques muy expansivos.

    Posted by Glen Scott @ 9:48

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