• may 31 2010

    Hablar de Sicilia es hablar de la esencia del Mediterráneo, de historia, de tradición, de gastronomía y por supuestos de vinos. Dominando la región, se encuentra el Etna que es el volcán más alto de Europa, mide 3.323 m, rodeado de llanuras fértiles que se alzan hacia elevadas mesetas y montañas, condiciones que se ven reflejadas en la mineralidad de sus vinos, proporcionada por la riqueza mineral de sus suelos y las brisas marinas que bañan los viñedos.

    Los principales poblados del vino son: Marsala, Messina, Noto y Ragusa. Donde hay 130,000 ha cultivadas que producen 8.000.000 hl, de los cuales la mayoria se convierte en mosto caliente para ser exportado a otras partes de Italia y Europa, solo un 5% de dedica a vinos de calidad.

    Sicilia tiene largas horas de sol, clima tibio y baja pluviosidad lo que ofrece óptimas condiciones para llevar a las uvas a su madurez. Su suelo árido y desértico da vinos expresivos, y los que se encuentran en altitudes de 900 m producen vinos elegantes y aromáticos.

    Historia de los vinos Sicilianos

    El cultivo de la vid y las técnicas de vinificación fueron introducidos en Sicilia por los primeros colonos griegos. En la antigüedad, en la zona de Siracusa se obtenía un vino llamado Pollios, de la variedad de nombre Byblia. Por su parte, los orígenes del vino Malvasía de Lipari parecen remontarse a la colonización griega, éste vino, complejo y concentrado, era y es conocido como unos de los vinos más aromáticos y antiguos de Sicilia.

    Tras la caída del Imperio romano, el cultivo de la vid y la producción de vino se redujeron drásticamente.
    A la dominación árabe se debe la introducción del Moscatel de Alejandría en la isla de Pantelleria, y aún hoy la cepa mantiene el nombre zibibbo del árabe «Zibib» (cabo Zebib en Túnez). Los árabes permanecieron en tierras sicilianas desde el año 853 al 1123 dC e introdujeron la técnica del cultivo de la vid, y la pasificación de la uva.

    A finales del 1700, surge en Sicilia una gran industria enológica que produce el famoso, todavía hoy, vino de Marsala. Fue en 1773, cuando John Woodhouse, probó junto con su tripulación el vino local, fuerte y robusto, y lo encontró de su gusto. Woodhouse expidió el vino en 50 barricas hacia Inglaterra, pero añadiendo a cada recipiente aguardiente de vino para evitar que se oxidase durante el trayecto por mar. El marsala tuvo un gran éxito.

    En 1832, Vincenzo Florio y su hijo Ignazio, se trasladaron a la isla, para hacer la competencia a estos dos elaboradores británicos. La flota Florio enviaba vino de Marsala a todo el mundo.

    Cepas Autóctonas y sus características organolépticas

    • Nero D’Avola: Vinos atractivamente oscuros, suaves pero robustos, y que envejecen bien con roble.
    • Frappato Nero: Suave, baja en taninos, que produce vinos de considerable encanto y algo de aroma. Normalmente se utiliza para coupages con la Nero d’Avola, Nerello y Nocera.
    • Moscato (Muscato di Alejandria) o Zibbibo: Se usa para el Moscato de Pantelleria. Dulce y aromático acompaña postres.
    • Fiano: En su máxima expresión son vinos pesados y melosos, con notas de flores y especias y con potencial de mejorar en botella.
    • Grecanico: Viajo desde Grecia, tiene buena acidez y sabor a manzana. Se utiliza para coupages.
    • Catarrato: Solo se cultiva en Sicilia y ocupa una gran extensión de viñedos, se utiliza en blenda con la Alcamo y el Marsala.
    • Inzolia o Ansonica: Una de las mejores uvas blancas de la isla, produce el vino Alcamo DOC y es utilizada en los mejores IGT.
    • Malvasia: Traída por los griegos a Lipari. Tiene profundidad de sabor gracias a la lava de las islas Eolias.

    DO y Vinos Famosos

    Marsala: Vino de Marsala (marsah-el-Allah, Puerta de Dios)

    El vino Marsala DOC se produce en muchos tipos: Marsala Fine, con un año de edad; Marsala Superiore, con dos años de añejamiento en madera y contenido de alcohol superior a 18 grados; Marsala Superiore Riserva, caracterizado por cuatro años de envejecimiento en recipientes de madera; Marsala Vergine Soleras de madera, con cinco años que le permiten obtener un sabor pleno y envolvente; Marsala Vergine Soleras Stravecchio y Marsala Vergine Riserva.

    El Marsala es un vino con DO, producido en la provincia de Trapani. En los últimos años, la producción del vino base para el marsala ha oscilado entre los 80 000 y los 110 000 hL. Cerca del 30% del vino de la DO Marsala se destina a los mercados exteriores (Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón y países escandinavos).

    La legislación sobre producción clasifica el marsala sobre la base de tres elementos: color, contenido de azúcar, duración del envejecimiento y consiguiente grado alcohólico. De la combinación de estos factores nacen las diversas modalidades de marsala. La diferencia entre el marsala virgen y los marsalas considerados «licorosos», es decir, el superior y el fino se debe al proceso elaborador: a esos marsalas licorosos se les añade alcohol, mosto cocido (para caracterizar aromas y color) y mistela (mosto de uva tardía, cuya fermentación ha sido bloquedada añadiendo alcohol para integrar la cantidad de azúcares y aromas «terciarios» necesarios).

    El vino de marsala virgen o soleras proviene de uvas blancas, con el único añadido de alcohol y/o aguardiente de vino. Se obtiene partiendo de una vinificación en blanco a la que siguen técnicas enológicas que pretenden favorecer los procesos de oxidación. Tras esta fase, el vino se somete a la adición, según las bodegas, de una mezcla a base de alcohol y/o aguardiente de vino. Esta denominación puede ser utilizada tan sólo para los vinos sometidos a envejecimiento (método soleras) durante al menos 5 años en madera (10 para el virgen reserva o extraviejo) y con un grado alcohólico no inferior al 18%.

    Los marsalas licorosos se diversifican por el color, cuya tonalidad e intensidad está determinada, además de por las uvas, por la cantidad de mosto cocido empleado, se obtienen vinos de color: oro (sin mosto cocido añadido); ámbar (con añadido de mosto cocido no inferior al 1%); rubí (sin añadido de mosto cocido, más bien obtenidos de uvas tintas y, eventualmente, blancas con un límite máximo del 30%). Otro criterio de clasificación es el sabor, determinado por la cantidad de azúcares presentes, que es la base de la distinción entre marsalas: seco, con azúcares inferiores a 40 g/L; semiseco, con azúcares superiores a 40 g/L, pero inferiores a 100 g/L; dulce, con azúcares superiores a 100 g/L. Finalmente, en relación con la duración del envejecimiento, el marsala se llamará: fino, con una afinamiento no inferior a un año, cuyos primeros 4 meses no necesariamente serán en madera, y alcohol superior al 17%; superior, con un período de afinamiento en madera no inferior a 2 años y un grado alcohólico superior al 18%; superior reserva, con período de afinamiento en madera no inferior a 4 años.

    Las variedades blancas autorizadas por la legislación son: grillo, catarratto, insolia y damaschino, mientras que las tintas son: pignatello, nero d’Avola y nerello mascalese, que pueden añadirse hasta en un máximo del 30% a las blancas mencionadas.

    Los vinos dulces sicilianos constituyen cerca de un 64% del total de vinos con DO obtenidos en Sicilia.

    Moscato di Noto. Moscatel de Noto

    Este vino se produce en la parte oriental de Sicilia, en los municipios de Noto, Rosolini, Pachino y Avola, en la provincia de Siracusa, y se elabora con uvas moscatel blanco (denominado localmente moscatel amarillo o moscatella).

    Las características organolépticas le otorgan un color del amarillo dorado más o menos intenso al ámbar, un perfume característico y fragante de moscatel, así como un sabor dulce y un aroma floral y vegetal de salvia.
    En el tipo vino licoroso, la graduación mínima debe ser de 22º, el afinado (obligatorio) es de 5 meses a partir del alcoholizado. En este tipo, las uvas sobremaduradas se fermentan a 7 u 8º alcohólicos y con 70 o 100 g/L de azúcares residuales, añadiendo alcohol para alcanzar un desarrollo del 16% en volumen. También se elabora la modalidad espumoso.

    Moscato di Siracusa. Moscatel de Siracusa

    La variedad utilizada es el moscatel blanco (denominado localmente moscatel amarillo o moscatello amarillo). El vino debe tener una graduación alcohólica mínima de 16,5%. Las características organolépticas son: color amarillo oro viejo con reflejos ámbares; perfume delicado y característico; sabor dulce, aterciopelado y agradable.

    Moscato di Pantelleria. Moscatel y passito de Pantelleria

    El viñedo se cultiva en parcelas o terrazas delimitadas por muros de obra seca construidos con piedra volcánica. En ocasiones, se ven afectados por Botrytis en añadas particularmente húmedas. El viento, frecuente en la isla de Pantelleria, contribuye a la sanidad del producto, pero también podría determinar fuertes reducciones de la producción de uva.

    El passito y el moscato son vinos amables; por su aspecto denso y licoroso, por su color ámbar ligeramente intenso, por su perfume almizclado y por el gusto característico de la zibibbo pasa, son vinos excelentes para postre. Se trata de un vino muy renombrado por su alta calidad, que se presenta en diversas modalidades; entre ellas, cabe citar el Moscato de Pantelleria (grado alcohólico total mínimo: 15%, del cual al menos el 11% desarrollado); Passito de Pantelleria (grado alcohólico total mínimo: 20%, del cual al menos el 14% desarrollado; además, este vino no puede ser comercializado hasta el 1 de julio del año siguiente a la vendimia); Pantelleria Moscato licoroso (grado alcohólico total mínimo: 21%, del cual al menos el 15% desarrollado); Pantelleria Moscato dorato (grado alcohólico total mínimo: 21,5%, del cual al menos el 15,5% desarrollado); Pantelleria Passito licoroso (título alcoholmétrico volumétrico total mínimo: 22%, del cual al menos el 15% desarrollado; esta modalidad no puede ser comercializada antes del 1 de febrero del año siguiente a la vendimia), y Pantelleria Zibibbo dolce (grado alcohólico total mínimo: 10%, del cual hay que desarrollar no menos de un tercio de los azúcares reductores totales; presión y CO2: hasta 1,7 bar).

    Malvasía de las Lipari

    La implantación del viñedo, se realiza en terrazas. No hay riego, lo que produce estrés hídrico grave en la planta en los meses estivales. Durante la segunda mitad de septiembre o inicios de octubre se vendimia.
    La malvasía de las Lipari, de la que existen tres modalidades, se elabora con un 95 % de variedad de malvasía de las Lipari y un pequeño 5 % de corinto nero. Las tres modalidades son: malvasía de las Lipari (obtenida con uvas frescas, de sabor dulce y aromático con una graduación mínima de 11,5 º); malvasía de las Lipari passito (grado alcohólico del 18 % y un residuo de azúcar no inferior al 6 % con 9 meses de crianza), y malvasía de las Lipari licorosa (grado alcohólico del 20 %, de los cuales al menos 16 desarrollados, y un residuo en azúcar no inferior al 6 %, con 6 meses de crianza). El método de producción de la DO Malvasía de las Lipari, en su versión de vino de mesa, sigue el proceso de vinificación en blanco, con una adición variable de azúcar con el fin de garantizar que el producto final sea más dulce.

    El método de elaboración de la modalidad passito prevé una vinificación de uvas pasificadas, completamente o en parte, sobre la planta (vendimia tardía), o tras la recogida, mediante una pasificación parcial de 10-15 días, sobre canastos expuestos al sol o en locales idóneos. Para la producción de todas las tipologías de vinos passito y licorosos es fundamental el despalillado, tras el cual las uvas son pisadas suavemente, que comporta, posiblemente, una maceración con los hollejos; el mosto obtenido se somete a fermentación alcohólica parcial, que se para de forma natural cuando alcanza una alta graduación alcohólica. Es entonces cuando el vino se estabiliza y se embotella. Para obtener el vino licoroso se añade, además, alcohol o aguardiente de vino tras lo cual se afina durante 6 meses en botella.

    Posted by Etienne @ 9:59

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