• jun 05 2010

    La Denominación de origen Toro, obtuvo tal calificación en el año 1987, sus más de 3.000

    hectáreas de viñedo se extienden por las comarcas naturales de Tierra de Vino y las Riberas del Duero, del Guareña y del Talanda. Ocupa tierras de catorce municipios de la provincia de Zamora: Tagarabuena, Toro, Morales de Toro, Monte la

    Reina, Peleagonzalo, Valdefinjas, Sanzoles, Venialbo, Villabuena del Puente, El Piñero, El Pago, San Miguel de la Ribera, La Boveda de Toro y Argujillo. Y tres de la provincia de Valladolid: San Román de Hornija, Villafranca del Duero y Pedrosa del Rey.

    Las variedades de uvas autorizadas por el Consejo Regulador son para las tintas: La Tinta de Toro que es la preferente y una variedad autóctona cuyas características ampelográficas se asemejan al tempranillo o Tinto Fino, pero que enclavada en la zona desde hace varios siglos la identifican con un nombre y personalidad propia y diferente a sus semejantes. Y la Garnacha y en blancas: La Malvasia y la Verdejo.

    Es un clima extremado y continental, con influencias atlánticas. Las precipitaciones oscilan entre los 350-400 mm. La temperatura media anual oscila entre 12 y l3 oC, con valores extremos de 37 oC a fínales de julio y de -11 oC en los meses de diciembre a marzo; la media de las temperaturas en verano es de 23 oC.

    Las horas de sol anuales van de 2.600 a 3.000. Las heladas son seguras de octubre a mayo.

    La escasa lluvia y la aridez evitan una gran producción y una mayor graduación de los caldos.

    Todas estas condiciones climáticas, extremado frío en invierno, gran número de horas de sol, carencia de humedad ambiental, etc., dan una calidad excepcional a la uva, lo que es primordial para la elaboración de buenos vinos. “En Toro el frío se va antes”.

    El suelo está formado por elementos provenientes de la descomposición y disgregación de areniscas, arcillas y pudingas calizas Pliocénicas que han originado suelos pardos calizos sobre material no consolidado.

    Los suelos donde se asientan la mayoría de los viñedos pertenecen a la Era Terciaria. Son de textura arenosa, ligeros, aumentando en profundidad el contenido en elementos finos. Se pueden considerar suelos fáciles de trabajar, calientes y que originan un adelanto de la maduración de las uvas.

    Permiten que las raíces penetren fácilmente, lo que paliará, la falta de agua para la planta debidas a la escasa capacidad de retención de agua de dichos suelos.

    La fertilidad es bastante baja , si bien es cierto que los mejores vinos son producidos en suelos pobres en elementos asimilables.

    El pH, próximo a la neutralidad, no ocasiona inconvenientes en cuanto a disponibilidad de nutrientes y favorece la actividad de la flora microbiana.

    Hay que destacar, que debido a las características de los suelos de la Comarca de Toro, no hay problemas de Filoxera.

    Con estas cepas se elaboran los vinos que le han dado la merecida fama a esta zona:

    • Vinos Tintos: Cuando son jóvenes, cuya maceración no suele durar más de una semana, son de color rojo granate con importante presencia de tonalidades violáceas y azuladas: en nariz destacan aromas de fruta mora, frambuesa, zarzamora. El paso de boca es largo dando en cada momento una armonía entre todos y cada uno de los compuestos que lo forman, frutales, carnosos, extractivos, glicéricos, tánicos y persistentes. Tintos crianza: el vino deberá tener un mínimo de dos años naturales de los cuales y durante un periodo mínimo de seis meses habrá permanecido en envase de roble. Aumentando así su longevidad, su finura en el color, la presencia de sustancias especiadas, clavo, tabaco, vainilla, regaliz, cuero, y dotándolos de una mayor suavidad en boca. Tintos Reserva: El vino deberá tener un mínimo de tres años naturales, donde se someterá a un proceso de envejecimiento mixto en envase de roble y botella. Se establece un periodo mínimo de doce meses durante los cuales el vino permanecerá en envase de roble. Tintos Gran Reserva: Los vinos deberá tener un mínimo de cinco años naturales, sometidos a un proceso de envejecimiento mixto en envase de roble y botella. Se establece un periodo máximo de veinticuatro meses, durante los cuales el vino permanecerá en envase de roble.
    • Vinos Rosados: Elaborados con las variedades Tinta de Toro y Garnacha Tinta, de forma monovarietal o bien con mezcla entre ellas a veces también con la presencia de variedades blancas como Malvasia o Verdejo. Sus distintas elaboraciones le otorgan un amplio abanico de colores, con predominio de los rosas pálidos, rosa-fresa y rosa cereza o guinda. Con sutiles aromas primarios de la gama de fruta madura fresa, frambuesa, en combinación con atractivos recuerdos vegetales. En la boca son amplios carnosos, frescos, afrutados con postgusto largo.
    • Vinos Blancos: Elaborados principalmente con la variedad Malvasia. Manteniendo una ligera maceración en frío con la uva estrujada y despalillada y después de una fermentación lenta y bien controlada, se obtienen vinos de gran calidad. Los colores entre amarillo pálido y amarillo verdoso, con finos aromas que nos sumergen entre la miel de flor de almendro, cerezo, cermeño y frutas verdes como la manzana y la ciruela. Con persistencia media en boca y un final amargo fresco. También se elaboran vinos de la variedad Verdejo, dando estos unas características especiales.

    Posted by Fabian @ 16:16

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