• jun 07 2010

    Cepas españolas trasplantadas en los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel, acaban de dar una cosecha que permitirá el tercer lanzamiento de vino tempranillo en el pequeño pero competitivo mercado israelí.

    “Hemos tenido la primera cosecha y estamos empezando a venderlo, aunque tenemos una producción muy pequeña, pero está siendo muy bien aceptado y ya hay restaurantes en Tel Aviv que lo han incorporado en sus menús”, declaró a Efe Tal Pelter, enólogo y dueño de la bodega que lleva su apellido.

    Su tempranillo rosado acaba de unirse en las estanterías de las tiendas de vino israelíes a dos tintos de la misma uva lanzados hace tres años por las bodegas Binyamina y Barkan.

    “El plan original era hacer un tinto, pero las viñas tienen menos de cinco años, son aún muy jóvenes, y decidimos hacer un rosado con la cosecha de este año”, comenta Pelter, que añade que el resultado ha sido “un vino seco, muy equilibrado en acidez y fruto y con un sabor muy interesante para un rosado”.

    De momento, hay quince productores israelíes que están plantando uva tempranillo, pero la mayoría lo usa para mezclarlo con otras variedades y hasta ahora sólo tres han lanzado un tempranillo al mercado, explica Daniel Rogov, crítico de vinos del diario “Haaretz” y autor de una prestigiosa guía enológica local.

    Según el experto, “el tempranillo aquí no tiene los resultados que en España, pero hay que tener en cuenta que allí las cepas tienen al menos diez o doce años y, muchas de ellas, entre cuarenta y cincuenta, mientras que aquí es un proceso nuevo. Aun así, cuando uno lo cata a ciegas, enseguida sonríe y dice: ‘ahhh…

    tempranillo”.

    En la industria se comenta que una de las principales bodegas del país, “Golan Heights Winery”, buena parte de cuyos viñedos se encuentra también en territorio sirio ocupado, ha plantado grandes extensiones de la uva española y pretende lanzar en los próximos dos años su primer tempranillo.

    Pelter sólo ha producido este año 1.800 botellas de su rosado, que se venden a un precio de entre doce y catorce euros, pero pretende aumentar la producción el próximo verano e introducir un tinto en el futuro.

    La principal plantación de la bodega está en el kibutz Ein Zivan, también en el Golán, lo que impide que sus vinos se comercialicen en la Unión Europea bajo los acuerdos preferenciales de exportación con el Estado judío, puesto que Bruselas, al igual que el resto de la comunidad internacional, rechaza la ocupación del territorio sirio y no reconoce estos productos como israelíes.

    “Intentamos no centrarnos en la cuestión política, sino en hacer un vino decente”, dice Daniel Avital, responsable de Marketing de la bodega, que recuerda que Pelter también tiene viñedos en las colinas de Jerusalén y en la Alta Galilea, territorios que sí son reconocidos como israelíes por la comunidad internacional.

    El tempranillo ha hecho aparición en el mercado vinícola israelí en un momento en el que vive un crecimiento exponencial.

    “En los últimos diez o quince años se ha ampliado enormemente la cultura del vino entre los israelíes”, señala Avital.

    En este periodo el consumo ha pasado de seis litros por persona al año a cerca de nueve, una cifra que sigue muy lejos de los 21 litros anuales que beben los españoles o los alrededor de 50 de franceses e italianos.

    Hay más de tres centenares de grandes bodegas israelíes, que producen al año alrededor de 36 millones de vino de mesa, una cifra modesta pero que no para de crecer.

    Rogov asegura que la uva tempranillo “todavía está en periodo de prueba, no se sabe cómo va a resultar, quizás tenga éxito o quizás no. Hay que esperar. Hay vinos con muy buena crítica que luego no son aceptados por el público”.

    “Uno de los problemas del mercado israelí, al igual que del estadounidense, es que las variedades que son difíciles de pronunciar no tienen éxito en el mercado, porque a la gente le da vergüenza pedirlo”, agrega el crítico.

    En el caso del tempranillo, señala, los israelíes de momento se sienten cómodos pidiendo en su tienda un ‘tempganilo’.

    Frente a los otros lanzamientos de tempranillo, que dieron un resultado “aceptable”, Rogov señala que el nuevo caldo de uva española es “excelente, con mucho cuerpo, redondo y afrutado, que podrá envejecer muy bien en botella, entre cinco y siete años”

    Vía EFE

    Posted by Etienne @ 13:53

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