• jun 11 2010

    La Denominación de origen Ribera del Duero fue aprobada en julio de 1982, contando en la actualidad con más de doce mil hectáreas de viñedos que aportan 60 municipios entre las provincias de Burgos, Segovia, Soria y Valladolid.

    Al recorrer la D.O. Ribera del Duero, lo primero que apreciamos es la enorme cantidad de dinero que se ha invertido en la zona en los últimos años. El paisaje está salpicado de grandes estructuras lejos de la tradicional bodega-casa. Se estima que el 80 por ciento de los viñedos de la zona se han plantado en los últimos 20 años.

    Aunque gran parte del crecimiento es relativamente reciente, las primeras noticias de elaboración del vino datan de la época romana. Uno de sus estandartes, Vega Sicilia, con sus vinos raros y caros, ha estado en el negocio desde 1864, pero no fue hasta el éxito de Alejandro Fernández, quien fundó su finca en 1972, momento en que la D.O. comenzó a cobrar impulso. Fernández y otros muchos productores ganaron el reconocimiento oficial de su denominación en 1982.

    La variedad Tempranillo, conocida localmente como tinta fina o tinta del pais domina, con un 95 por ciento de la producción. La variedad de maduración temprana es especialmente adecuada para la corta estación de crecimiento. Esa temporada corta conduce a buenas vendimias.

    El clima de la Ribera del Duero es continental, seco y ventoso; de inviernos rigurosos y largos, con frecuentes heladas, aunque con pocas nevadas, su pluviometría se sitúa en torno a los 450 mm de lluvia al año. Los veranos son secos lo que confiere a la zona una acusada oscilación térmica, y alrededor de 2.400 horas anuales de insolación.

    Su suelo se encuentra sobre un gran zócalo antiguo arrasado y, en parte, recubierto por sedimentos terciarios, constituidos por capas lenticulares de arenas limosas o arcillosas, destacando la alternancia de capas, tanto de calizas como de margas. Su cuenca ribereña se formo durante el Mioceno, encontrándose en la actualidad en un estado de plenillanura, cuyo relieve oscila entre las lomas interfluviales con altitudes de 911 metros y los valles con cotas topográficas situadas entre los 750 y 850 metros. La D.O. Ribera del Duero parece plana, pero está en una llanura alta y tiene la mayor altitud media en Europa para el cultivo de las uvas tintas. Los días de verano son calientes, pero las temperaturas bajan drásticamente de la noche y el crecimiento y maduración de las uvas breve.

    Entre las variedades autorizadas por el Consejo Regulador domina con gran diferencia la Tempranillo, denominada también Tinta del País o Tinto Fino. Junto a ella se encuentra la Cabernet-Sauvignon, la Merlot, la Malbec y la Garnacha Tinta y en Blancas la Albillo.

    Tempranillo

    Cabernet-Sauvignon

    Merlot

    Malbec

    Garnacha Tinta

    Albillo

    Dos son los tipos de vinos de la Ribera del Duero; Los típicos Rosados “claros”, frescos, de atractivo color y moderada graduación alcohólica, en cuya elaboración han de contar como mínimo con el 50% de las variedades tintas autorizadas y que fermentan en ausencia del hollejo. Y los excelentes y exitosos vinos tintos.

    Los tintos se deberán elaborar con un mínimo del 75% de la variedad Tempranillo, conocida también como Tinta del País o Tinto Fino y en todo caso el coupage de la tempranillo con la cabernet-sauvignon, merlot y malbec no deberán superar el 95%, lo que significa que la garnacha tinta y la albillo no se puede utilizar más de un 5% para la elaboración de estos vinos.

    • Tintos jóvenes: No tienen crianza en barrica, o está es inferior a 12 meses. Son de color rojo guinda con ribetes azulados, sus aromas primarios son muy densos a fruta madura y bayas silvestres, amplios en boca y de taninos muy vivos.
    • Tintos de crianza: Deberán contar con un plazo de envejecimiento no inferior a dos años naturales, contadas a partir del 1 de octubre del año de la vendimia, de los cuales uno como mínimo lo será en barrica de roble de una capacidad aproximada de 225 litros. Son vinos cuyos colores van del picota intenso al rojo guinda con matices violáceos, sus aromas ensamblan los propios de la fruta con la madera sobre fondos especiados de vainilla, regaliz y torrefactos. En boca son estructurados y carnosos con unos taninos bien equilibrados.
    • Tintos Reserva: Tendrán un mínimo de 36 meses de envejecimiento, con un mínimo de 12 meses en barrica de roble. Sus colores evolucionan del rojo picota al rojo rubí, de intensos y profundos aromas de fruta sobremadura en perfecta armonía con otros a curo, minerales y balsámicos. En boca es potente, amplio, pero muy bien equilibrado, persistente en el gusto y en la vía retronasal.
    • Tintos Gran Reserva: Su envejecimiento será como mínimo de 60 meses, de los cuales 24 permanecerá en barrica de roble. De color rojo cereza muestran una amplia gama de tonalidades, sus aromas se sustentan sobre una base de frutas confitadas, en los que sus aromas terciarios evocan una amplia gama de matices; tostados, torrefactos, minerales, especias. Su paso por boca muestra una firme estructura y una completa armonía gustativa de larga persistencia.

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    Posted by Glen Scott @ 16:30

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