• ago 08 2010

    Viñedo D.O. Terra Alta

    Viñedo D.O. Terra Alta

    Las highlands catalanas. Así define el paisaje de la Terra Alta -en la página web de su empresa- el galés David Gwyn-Jones, propietario del coqueto St Mary’s Hotel, una granja del siglo XVI reconvertida al turismo en el Vale of Glamorgan (Gales).

    Los payeses de la Terra Alta están acostumbrados a ver las siluetas de David y su mujer, Jackie, cuidando la viña en los sofocantes días de verano.
    Desde 2005, la familia tiene olivos y árboles frutales en L’Ametlla de Mar (Baix Ebre). Tras alquilar las instalaciones de la cooperativa modernista de Pinell de Brai, este año han lanzado al mercado su primer vino, bajo la enseña de su empresa, Ferranti Oil & Wine.

    La historia de viticultores foráneos y propios que redescubren la garnacha y otras variedades autóctonas, ya cultivadas por los templarios en el siglo XII, está dando vitalidad a la Denominación de Origen (DO) Terra Alta.
    En una época en que muchas bodegas se devanan los sesos para no almacenar excedentes y se resignan a una rentabilidad insegura, el sudoeste de Catalunya vive una era de nuevas inversiones.

    Oportunidad

    Cuando empresas no vinculadas al territorio y viticultores de lugares como Gales o Italia deciden hacer una bodega en un lugar alejado del éxito del Priorat o del Penedès es que algo se mueve.

    ¿Y qué es lo que está activando nuevos proyectos en una época tan difícil para el sector? Ramón Roqueta, hijo del fundador de la empresa originaria del Bages, Roqueta Origen, piensa que la Terra Alta permite convencer a los consumidores con “el discurso de la autenticidad”. Roqueta hizo prácticas en Châteauneuf-du-Pape, un templo de la garnacha en Francia. Y esa misma variedad acapara la mayoría de las 5.700 hectáreas de viña de la Terra Alta. Roqueta Origen lanzó al mercado esta primavera el vino La Fou.

    Roqueta La Fou

    Roqueta La Fou

    De momento, se trata de 6.500 botellas procedentes de unas viñas que la familia compró en 2006 y que está elaborando en las instalaciones de Cellers Tarroné, en Batea. La compañía ya está construyendo una bodega en Batea, y prevé ampliar la producción hasta 35.000 botellas en tres años. Todo esto supondrá una inversión de un millón de euros. Roqueta cree que se rentabilizará el proyecto a partir de mediados de esta década. El precio de su vino es de 33 euros, algo poco habitual en una DO cuya media de precio se sitúa por debajo de los 10 euros por botella.

    El secretario del Consejo Regulador de la DO Terra Alta, Jaume Martí, apunta que el secreto del dinamismo reside en que en la Terra Alta “no se han hecho disparates” por lo que “la mayoría de los productores no tienen una cruz en su espalda por haber construido una bodega de diseño”. Martí reconoce que queda mucho por hacer, ya que en la zona aún se produce mucho vino sin embotellar. De 28 millones de litros de vino al año, el 37,5% es declarado como apto por las bodegas, el 26% se destina a la DO Catalunya y el resto se comercializa sin indicación geográfica, a granel o en envases de plástico.

    Además, cae la cifra de viticultores y de superficie cultivada. En esta campaña el terreno con vides se sitúa en 5.700 hectáreas, con un descenso del 4,8% respecto a 2007. Durante el mismo periodo, la cifra de viticultores se ha reducido hasta 1.660, un 5,1% menos.

    Los precios y el sabor a terruño de la garnacha suponen una oportunidad de mercado. El italiano Marco Bernava, que ha trabajado en la Toscana, conoció Pinell de Brai gracias a un amigo que cursaba una beca Erasmus en Lleida hace nueve años. Desde 2007, Marco, su hermano, Gino, y su compañera sentimental, Ruth, están recuperando una finca en Vilalba dels Arcs, donde quieren construir una bodega sencilla, cuando tengan los permisos. De ella esperan sacar a partir de 2012 unos vinos que interpreten el territorio de “suelos pobres y calizos” con mucho sol durante primavera y verano, según Marco Bernava.

    También algunos productores que vendían sin embotellar o que optaban por el vino de mesa están virando su estrategia. Algramar, una bodega que produce desde 1750, se adscribió el año pasado al Consejo Regulador. Xavier Alvarez, hijo de los actuales propietarios, asegura que de esta forma será más fácil llegar a nuevos mercados. Y las iniciativas continúan surgiendo en este territorio agreste.

    Nuevas iniciativas

    Un grupo de productores de uva de la cooperativa de Horta de Sant Joan han reactivado sus vinos con una imagen renovada, con el nombre de Bodega Horta. Y Agrícola Fuster, en Gandesa, está construyendo una nueva bodega.

    Como dice Bernava, “el márketing empresarial es la clave” para que cada productor encuentre su hueco. Según el productor italiano, “puede haber grandes vinos y que convivan”, igual que en moda lo hacen “Valentino, H&M, el mercadillo de la plaza y los bazares chinos”.

    La variedad que sustenta este despliegue es la garnacha. Aunque el 85% de los vinos de la DO son tintos, el Consejo Regulador ha elaborado un plan estratégico para potenciar la garnacha blanca, con la intención de crear una alternativa a los blancos del Atlántico, como los vinos gallegos de Rías Baixas, y a los castellanos de Rueda.

    Ellos están convencidos de que no van a contracorriente. Como dice Ramón Roqueta, “hay mucho miedo a lanzar nuevas cosas y por eso quienes lo hacen tienen mucha notoriedad”.

    Vía Expansión

    Comprar Vino terra Alta

    Posted by Fabian @ 9:26

    Tags: , , , , , ,

Suscríbete

Síguenos en …