• dic 19 2010

    Gin Tonic perfecto de Whitley Neill Gin

    Gin Tonic perfecto de Whitley Neill Gin

    La ginebra Whitley Neill, elaborada en el corazón de Inglaterra pero su espíritu viene de muy lejos, de la sabana africana donde el viejo Baobab le marca el espíritu para siempre. De ella, una ginebra innovadora, se dice que conjuga a la perfección la tradición británica y el alma y esencia de África.

    Es una de las ginebras más atractivas, pero que sin duda cuesta maridar con los elemento botánicos ya que lo fácil sería caer en notas cítricas provenientes del limón o la lima. Con éste maridaje, lo que pretendo es conjugar las notas cítricas y dulzonas del Physalis, con las notas afrutadas de la grosella.

    Para culminar este Gin Tonic hemos escogido la tónica Q Tonic, una tónica dulzona con características notas amargas de la corteza de la quinina.

    La Copa y servicio

    La copa será una Old Fashioned, o bien una copa de balón de cristal fino de boca amplia pero cerrada lo que nos ayudará a captar las notas aromáticas, ayudados una cucharilla que utilizaremos para facilitar la colocación de la menta y servicio de la tónica.

    Para el servicio, introducimos abundante hielo en la copa, al menos 6 cubitos y con movimientos giratorios sobre si misma, enfriamos las paredes de la copa. Si es necesario decantamos el agua que haya podido quedar en la copa.

    Elementos botánicos

    Para la preparación de nuestro cóctel Gin Tonic perfecto de Whitley Neill Gin utilizaremos como elementos botánicos y aromáticos, el Physalis, fruto procedente de zonas subtropicales, en éste caso de Perú y de bayas de Grosella, las cuales aportan al gin tonic notas cítricas, dulzonas y una tenue astringencia y notas afrutadas, suavemente picantes y exóticas respectivamente. ¿Por qué Physalis y Grosellas? Nuestra intención es integrar nuevas y exóticas notas cítricas y especiadas que se integren con los botánicos de infunden el espiritu del al ginebra Whitley Neill.

    Para ellos cortamos un par de frutos de Physalis, por la mitad y unas cuantas bayas de Grosella que introducimos el centro de la copa. Es muy importante no excedernos en la cantidad, primero porque preparar un gin tonic no se trata de preparar una ensalada y segundo porque si nos excedemos corremos el riesgo de ‘tapar’ o matar el resto de notas aromáticas de la ginebra. Dejando unos segundos hasta el hielo absorba las notas de Physalis y Grosella.

    El Espíritu

    Como siempre, desde una cierta altura y en círculos, intentando infusionar el Physalis y las bayas de grosella, contando 1001, 1002, 1003 y 1004, de forma tranquila pero sin exceder esa cantidad, ya que corremos el riesgo de sobrecargar el Gin Tonic. Dejando reposar unos segundos para que se realice una última y breve infusión de notas aromáticas del Physalis y de las bayas de Grosella.

    ¿Y la tónica?

    Nuestra elección es la tónica Q Tonic, la cuál, hemos escogido por sus suaves notas cítricas y terrosas de la quinina, sin desdeñar por supuesto sus frescas y suaves notas cítricas. Tendremos especial cuidado de no romper la burbuja de la tónica en el servicio de la misma, llenamos la copa, apoyándonos en una cucharilla trenzada para dejar que el mixer se deslice hacia el interior de la copa. Ésta operación se puede realizar con resultados similares al dejar resbalar al mixer por el hielo.

    Degustación

    Tras unos treinta segundos, más o menos podremos degustar un excitante y refrescante Gin Tonic. Las notas de Physalis, notas cítricas, dulzonas y suavemente astringentes junto con las notas de la grosella que aporta aromas afrutados, picantes y exóticos, se integran a la perfección con la ginebra y con la tónica Q Tonic que ofrece lo mejor sí misma para esta combinación.

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    Posted by Cesar @ 10:36

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