• feb 02 2011

    Poster de Le Fée Verte de la Absenta

    Poster de Le Fée Verte de la Absenta

    Los orígenes de la absenta son inciertos, según la tradición, la receta es debda al doctor de origen suizo, Pierre Ordinaire. El cual elaboraba la absenta para un convento de monjas que lo vendían como elixir curativo. Al hacerse popular, el Mayor Dubied, adquirió la receta procedente de las monjas y de esta forma en 1797 su hijo Marcellin y su hijo político Henry-Louis Pernod abrieron la primera destilería de absenta, Dubied Père et Fils, en Couvet. La popularidad de la bebida y su fuerte demanda hicieron que en 1805 construyeran una segunda destilería en Pontarlier bajo otro nombre: Maison Pernod Fils.

    La popularidad de la absenta fue creciendo intensamente hasta el año 1840 cuando se ofreció a las tropas francesas como un medicamento antipirético. Cuando las tropas retornaban del frente compraban esta bebida en los bares y bistrós de la época. En 1860 la absenta se hizo tan popular que muchos cafés y cabarets indicaban que a las 5 p.m. se producía l’heure verte (‘la hora verde’). Se convirtió por aquel entonces en la imagen principal del movimiento bohemio. En los años 1880 el precio se disparó considerablemente debido a la fuerte demanda. No obstante se consideró la bebida nacional de Francia a comienzos del siglo XX, en 1910, por ejemplo, los franceses consumieron 36 millones de litros de absenta por año.

    La popularidad y la controversia llevaron a la prohibición de su producción, a excepción de España y Portugal. Dicha controversia se debe a que se cree que ingerir una cierta cantidad de absenta causa alucinaciones, debido a las tuyonas que contiene.

    La absenta o ajenjo, apodada la Fée Verte (‘El hada verde’), es una bebida alcohólica de ligero sabor anisado, con un fondo amargo de tintes complejos debido a la contribución de otras hierbas. Cuando se le añade agua fría, la bebida se transforma en la esencia lechosa louche.

    La absenta se elabora macerando y destilando regaliz, además de hojas y tallos de ajenjo, artemisa absinthium, en cuya composición puede verse el origen del “mal”, las beta tuyonas, unos compuestos capaces de crear absentismo, que es como se denomina la enfermedad causada por el exceso en su ingesta, capaz de originar alucinaciones y daños nerviosos graves, convulsiones, demencia y la muerte. La composición principal de esta bebida es el aporte de aromas de la planta Artemisia absinthium o ajenjo, el de las flores del hinojo y el anís. A esta triple composición se le denomina de forma profana «la santa trinidad», intentándo, sin duda generar y acrecentar ese halo místico.Hoy en día se ha legalizado su producción y consumo, pero siempre controlando el nivel máximo de llamadas beta tuyonas.

    La maceración de la Artemisia absinthium sin destilación produce una bebida en extremo amarga, debido a la presencia de un compuesto poco soluble en agua denominado absintina. Las recetas más auténticas denominan a la destilación después de la primera maceración y antes de la maceración «del color». La destilación de la absenta en las flores del hinojo y el anís produce una disolución alcohólica incolora que abandona el alambique con una concentración de cerca de 82% de alcohol.

    El mito bohemio

    El mito bohemio

    El contenido de alcohol en la mayoría de las botellas es extremadamente alto, ronda entre el 45% y el 89,9%, y no existen evidencias históricas que indiquen que las absentas que se comercializaron en el pasado fueran de concentraciones superiores al 74%. Debido a esta fuerte concentración de alcohol y de componentes de las hierbas, generalmente no se tomaba «directamente», y por ello su consumo estaba unido a un ritual de preparación.

    Los artistas de finales del siglo XIX y principios del XX, tales como Wilde, Van Gogh, Baudelaire, Manet, Picasso, Degas, Hemingway, Álvares de Azevedo, Strindberg, Verlaine, Rimbaud entre otros, consumían absenta con el fin de inspirarse artísticamente para sus obras, ya que supuestamente inducía a la verborrea y la inspiración.

    En 1888 Van Gogh, según el mito, ebrio de absenta, se cortó el lóbulo de la oreja y se lo dio a una joven. El escritor Oscar Wilde definió los efectos del Hada Verde (como así era conocida):

    “después del primer vaso, uno ve las cosas como le gustaría que fuesen. Después del segundo, uno ve las cosas que no existen. Finalmente, uno acaba viendo las cosas tal y como son, y eso es lo más horrible que puede ocurrir”.

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    Posted by Etienne @ 18:33

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