• dic 20 2009


    Es realmente triste dejar una botella abierta a la espera de otra buena ocasión para acabar como todas las botellas de vino deberían acabar: en la mesa. Seguro que en alguna ocasión ha descartado la idea de abrir una botella de vino porque… “tan sólo para una o dos copas no merece la pena”. Pensamos esto ya que la experiencia nos ha hecho comprobar lo enormemente perecederos que resultan algunos caldos, una vez abierto su envase.

    La vida de una botella de vino abierta  es muy corta, casi inmediata. La reacción del líquido con el oxígeno puede ser muy placentera en un corto periodo de tiempo ( a la hora de oxigenar nuestro vino), pero a la larga acaba mermando las cualidades organolépticas del vino. Leer más…

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