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El cambio climático también ha llegado
hasta los cultivos vinícolas españoles. La escasez de agua, el incremento de las
temperaturas y la radiación solar están comenzando a afectar a algunos de los
rasgos característicos de muchos vinos, como la textura, la graduación
alcohólica, el aroma e incluso provocando el adelanto de la vendimia. Los
elaboradores de vino ya
estudian nuevas fórmulas para hacer frente a estos cambios. El pasado
febrero se celebró en Barcelona la II Conferencia Internacional sobre Cambio
Climático y Vino organizada por la Academia del Vino en España. Entre los
participantes estuvieron bodegueros de reconocido prestigio, como Miguel Torres
o Bruno Prats, y científicos como Alberto García Luján, del Centro de
Investigación y Formación Agraria de la Merced en Jerez. El presidente de la
Academia del Vino en España, Pancho Campo, desgranó algunos de los efectos del
cambio climático. Afirmó que la graduación alcohólica en los vinos tenderá a
subir por la mayor acumulación de azúcar en las uvas, que es lo que la levadura
transforma en alcohol. Así, si un rioja o un burdeos tiene tradicionalmente 12,5
grados, ya se pueden encontrar en Aragón vinos que superan los 16,5 o incluso
los 17 grados. Asimismo, la acidez tiende a bajar y el vino tiene menos frescor
y mayor posibilidad de contaminación microbiana.
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