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Entre copas: Un film con el vino
como protagonista
Los viñedos californianos no esperaron a los Oscar para
escoger un ganador. El premio fué para "Sideways" ("Entre copas"), una
lección de cine y de vinos que ha enseñado a Hollywood a beber con
estilo.
Un brindis cinematográfico que ha alegrado a la industria
vitivinícola estadounidense y en especial a los viñedos del sur de
California, donde transcurre una cinta que resume los placeres de la
vida en amistad, sexo y vino.
"Sideways" era candidata a cinco Oscar, entre ellos el de
mejor película y su peculiar temática ha disparado las ventas de sus
vinos protagonistas.
"Las ventas de nuestros vinos han aumentado un 25 por
ciento gracias a la película", confirmó Shannon Brooks, de la Oficina de
Turismo del Condado de Santa Bárbara.
Rodada en el valle de Santa Inez (California), la
película de Alexander Payne se basa en la novela del mismo título de Rex
Pickett que sigue el viaje de dos amigos por las bodegas californianas.
Uno de ellos es un escritor fracasado pero un snob del
vino; el otro un actor fracasado sin paladar disfrutando de sus últimos
días de "libertad" antes de su boda.
Una inusual pareja para Hollywood pero un perfecto
retrato de los que acuden diariamente a estos viñedos a los ojos de los
locales.
"Rex venía mucho por aquí, uno más de nuestros amantes
del vino", recuerda Frank Ostini, dueño del restaurante/bodega Hitching
Post donde transcurre gran parte de la trama y cuyos vinos, elaborados
con la variedad de uva "pinot noir" y sólo para entendidos, han
registrado un aumento de ventas de más del 40 por ciento.
Payne, amante del vino y en especial de caldos españoles
como los de Ribera del Duero, quiso mantenerse fiel a este espíritu
enológico.
"Quizá por el origen griego de mi familia siempre he sido
un entusiasta del vino, he ido a degustaciones y me he comprado algunas
botellas aunque nunca había sido un fanático", reconoce el director.
Por eso, el discurso de su película mezcla el paladar con
el corazón y cuando el protagonista describe su vino preferido como "una
uva difícil de criar" hay mucho más que alcohol en sus palabras.
No todos los detalles fueron igual de realistas en esta
cinta. Un ejemplo es la bodega ficticia bautizada para la cinta Frass
Canyon, una parodia de las grandes firmas cuyo nombre es un término poco
conocido en inglés que designa el excremento de un insecto.
Además, los actores se vieron forzados a beber durante la
cinta un zumo de cereza que daba el mismo aspecto de vino ante las
cámaras, aunque su sabor causó una pequeña rebelión entre los
intérpretes.
"Está claro que el vino regó el rodaje. No digo que fuera
una borrachera continua, pero los viernes eran celebrados con unas
botellas", recuerda el director sobre los 50 días de filmación.
Para cuando llegó la hora del montaje, Payne ya había
instaurado la tradición de las "seis y media, la hora del vino".
Ahora la tradición se ha trasladado a los viñedos de la
zona y si en Hollywood existe el "mapa de las estrellas" para visitar
las casas de los famosos, en Santa Bárbara tienen "El mapa de «Sideways»",
para no perderse uno solo de los lugares de esta cinta.
Una moda que la industria vitivinícola ha recibido con
los brazos abiertos ahora que los viñedos estadounidenses disfrutan de
su mejor momento.
En la actualidad los estadounidenses consumen más de
22.000 millones de dólares en vino anualmente, una cifra que sólo
superan Francia e Italia.
Claro que siempre hay una uva pasa en toda celebración y
en este caso está en la cuba de los vinos de uva "merlot".
Mientras que "Sideways"
es una oda a vinos elaborados a partir de "pinot noir" o "cabernet", el
"merlot" es vilipendiado como un caldo de producción masiva sin interés. |