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| Productor: |
Destilerías Liber |
Zona: |
Granada/España |
| Categoría: |
Single Malt |
Tipo: |
Granada |
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Grado Alcohólico: |
40° |
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Volumen: |
20 cl. |
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Nota de Cata:
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Color: Ambar, brillante. Nariz: Roza la perfección. Notas florales tipo manzanilla, muy caracteristicas del Glenlivet(uno de los mejores maltas del mundo), junto con notas de vino jerezano, debido a las barricas empleadas en el envejecimiento. El alcohol se encuentra perfectamente integrado,consiguiendo un aroma de gran finura. Boca: Largo y redondeado,dulce y suave,cremoso con mucha vainilla,muy fino y agradable de tomar.Retronasal: Madera y vainilla muy bien integradas. Al repetir la cata rebajando con agua,el whisky de 40º a 20º se mantienen las caracteristicas descritas con gran persistencia tanto en nariz como boca y retronasal, lo que implica una muy alta calidad.
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Observaciones:
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La Destileria Liber en Padul, cerca de sus lagunas, en el valle de Lecrín, entre las faldas de Sierra Nevada y la Costa Tropical poseé un microclima que alterna inviernos a temperaturas bajo cero y veranos muy cálidos, dando cáracter y personalidad propia al Whisky de Malta, de un sabor excepcional, con aromas sutiles muy particulares y de una fuerza, calidad y consistencia sorprendentes. El whisky es de una altísima calidad, que no puede ser menor ya que cuenta entre sus ingredientes con el agua de Sierra Nevada. A diferencia del whisky escocés, el principal país productor de esta bebida, el recién nacido español es elaborado con levaduras expuestas a altas temperaturas. La fabricación de whisky de puro malta es realizada en nuestras instalaciones abarcando todo el proceso productivo (braceo, fermentación, doble destilación y envejecimiento en barrica de roble americano envinado con vino de Jerez). Siguiendo la tradición de siglos, la malta se traslada de nuestro silo al molino donde se muele hasta convertirla en harina, que mezclada de forma paulatina con agua a alta temperatura, se transforma en un mosto azucarado, translúcido y dulcemente oloroso. Tras la filtración todo queda preparado para añadir las levaduras que producirán la fermentación. A esta operación se le denomina braceo y dura un día entero. La fermentación es el proceso en el que se produce alcohol con una intensa ebullición que recuerda vagamente a las marmitas de brujo y que dura entre 48 y 72 horas. Tras esta fase, el líquido se pasa a los alambiques de cobre con forma de cebolla, fabricados y moldeados y ensamblados totalmente a mano por conocidos artesanos del Albaicín. Con la doble destilación en los alambiques de cobre, comienza la verdadera fabricación del whisky y la parte más delicada del proceso. En la primera destilación, obtenemos a través del serpentín un líquido de entre 25 y 30 grados alcohólicos. Al día siguiente, en la segunda destilación es cuando, tras la separación de las “cabezas y colas”, obtenemos el licor puro, transparente y aromático de 60 grados alcohólicos, llamado a convertirse en whisky de puro malta. Durante largos años descansará en la bodega donde le aguardan las barricas de roble americano. Las barricas seleccionadas han sido envinadas durante más de 20 años con los mejores caldos de Jerez (lo que le concede un sabor particular): un lecho de lujo para el futuro whisky de malta andaluz. Posteriormente al filtrado que le proporciona la transparencia, el whisky llega a la embotelladora donde encontrará su nueva morada: la botella
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